Nuestra historia

Nuestra Historia

Para hablar de los orígenes de Aranjuez como Villa nos tenemos que remontar a época de Fernando VI, s. XVIII. Sin embargo, hay mucha más historia que contar si nos remontamos al s. XVI, momento en el que en España se encuentra reinando la dinastía de los Austrias.
En el año 1561, Felipe II instaura Madrid como la capital oficial del reino de las Españas y comienza la construcción del Palacio Real de Aranjuez, lugar muy querido por este rey. Él decidió que Aranjuez era el lugar idóneo para pasar las primaveras, el resto de estaciones del año se pasarían en lugares diferentes de la Comunidad de Madrid, aquí comenzarían las famosas “Jornadas Primaverales” que este paraje disfrutó hasta entrado el s. XIX.
De esta manera, Felipe II, gran amante de la caza, pensó elaborar una ley que marcaría la historia de Aranjuez, ya que este bonito lugar era su “coto privado de caza”, decidió instaurar la “Ley de prohibición de asentamiento”, de este modo en Aranjuez estaría prohibido pernoctar, esto sólo podrían hacerlo el rey, su familia y su Corte más directa, y el rey quedaría tranquilo sin construcciones alrededor de su coto.
Comienza el levantamiento del Palacio Real en el mismo lugar donde se encontraba uno de los palacetes pertenecientes a los Caballeros de la Orden de Santiago que ya tenían su rincón especial aquí desde época de los Reyes Católicos. Y también el Jardín de la Isla, lugar de recreo, paseo y belleza para la Corona Real, donde famosas serían las fiestas y espectáculos que se llegarían a organizar.
Con la llegada de los Borbones, el Palacio aún sin finalizar, Felipe V pone su granito de arena, pero es su hijo Fernando VI el que impulsaría el florecimiento de Aranjuez encargando al arquitecto Santiago Bonavía, el trazado de las calles de la ciudad y la inmensa Plaza de San Antonio entre otras maravillas. Fernando VI decidió abolir esa Ley de prohibición de asentamiento, Aranjuez era demasiado bello como para que la gente no pudiera disfrutarlo.
Su sucesor en el trono, su hermanastro Carlos III, siguió embelleciendo la ciudad y ampliando la Zona Monumental. En estos momentos contamos con la iglesia y la plaza de San Antonio, la Casa de Oficios, el Palacio Real, y aumentamos con la Casa de Infantes, la Casa de Caballeros y el Teatro Real como elementos muy destacables.
Damos un salto en el tiempo hasta llegar a tener como rey de España al rey Carlos IV, hijo de Carlos III, él ordenaría la construcción de una las joyas de la ciudad, la “Casa del Labrador”, un imponente Palacete de Día situado dentro del Jardín del Príncipe, también construido bajo su iniciativa siendo aún Príncipe de Asturias y que llegaría a ser el jardín botánico más grande de toda Europa. Sin embargo bajo su mandato ocurre uno de los momentos más importantes, no sólo para la historia de Aranjuez, sino para el rumbo del país: el famoso Motín de Aranjuez. Manuel Godoy, primer ministro de Carlos IV y también su hombre de mayor confianza, es apresado por el pueblo que asalta su palacio y Carlos IV se ve obligado, para salvar su vida, a abdicar en su hijo, que se convertiría posteriormente en el rey Fernando VII.
No saliendo todo como preveía éste último, Napoleón Bonaparte consigue mediante las Abdicaciones de Bayona, el control de España, instaurando como rey a su hermano, que se consolidaría como José I Bonaparte.
Aquí comienza un período muy duro para nuestra historia, la guerra de la Independencia contra Francia, la cual duraría seis años. Tras la caída de Napoleón, Fernando VII vuelve de su exilio forzoso en Valencay, como rey de España.
Con la llegada de la reina Isabel II, hija de Fernando VII, llega a Aranjuez uno de sus acontecimientos más importantes: la línea de ferrocarril. En 1851 y bajo el amparo del Marqués de Salamanca se inaugura la línea entre Madrid y Aranjuez, nada más y nada menos que para hacer llegar los productos de las huertas desde la villa hasta la capital. Pronto se le conocería como el famoso “Tren de la Fresa” ya que este producto es de los más destacados de la ribera incluso en nuestros días.
Con Isabel II y la popular Revolución de la Gloriosa de 1868 finalizan las famosas Jornadas Primaverales que tenían en lugar en Aranjuez desde el s. XVI.
En época de Alfonso XII, esas primaveras ya no eran como tal tan grandiosas, pero el joven rey Alfonso nunca dejó de lado la Villa de Aranjuez, y menos en uno de sus episodios más importantes, la epidemia de cólera que azotó el municipio en 1885. Él mismo en persona y desobedeciendo las advertencias y los consejos del entonces presidente del gobierno, Cánovas del Castillo, se presentó en Aranjuez para ayudar en lo que fuera conveniente. Aparte de las instalaciones del Hospital de San Carlos (promovido por Carlos III), habilitó como hospital improvisado, la entonces llamada Casa de Marinos (actual Museo de Falúas situado dentro del Jardín del Príncipe) y un ala de Palacio Real, y de su propio peculio hizo donación para materiales necesarios y lo que hiciera falta para el pueblo. Gracias a este hecho, en Aranjuez se levantó la primera estatua de España dedicada a este rey en la Plaza de su Ayuntamiento, donde hoy en día aún se conserva.
Es infinita la unión del pueblo de Aranjuez con la Corona Real española, así como infinitos son sus monumentos, sus calles, sus jardines, sus paseos arbolados y sus paisajes. Merece la pena perderse sin mirar el reloj por sus lugares con más encanto. Sin lugar a dudas todo esto hace que la Villa de Aranjuez sea un punto muy importante en cuanto al turismo de la Comunidad de Madrid ya que su situación cercana al centro de la capital y el transporte público y por carretera también lo hace mucho más accesible.
Son muy numerosas las actividades con las que se podrá disfrutar de varias jornadas turísticas en esta ciudad hoy en día, sin olvidarnos de la gran cantidad de variedad gastronómica, cultural y numerosa infraestructura que posee, como por ejemplo polideportivos, hoteles de gran calidad, Centro Cultural, Hospital, dos Centros de Salud, entre otras muchas facilidades.
Visitar Aranjuez y empaparse de su historia es una de los mejores planes para recomendar.